
El título va directo al grano y es que debido a la cuarentena nuestras habilidades para gestionar problemas domésticos, malhumor, roces se ponen a prueba. Una de los impactos emocionales de la cuarentena es la irritabilidad, así que es natural que estés más irascible o a la que saltas.
La buena noticia es que podemos mejorar la convivencia poniendo en práctica una serie de pautas que ahora te explico y que son muy efectivas.
¿Cómo controlo en enfado?
El enfado es muy difícil controlarlo cuando hemos estallado. Imagina una bola de nieve que cae por una ladera, la bola, al principio, es pequeña, pero al final de su trayecto es enorme y ha cogido mucha velocidad, así que si tratamos de pararla nos arroyará… ¿Ves por donde voy? Genial, entonces vamos con las pautas:
1. ¿Por qué temas sueles discutir?
¿Te has dado cuenta de que en muchas ocasiones se repiten temas de discusión que NUNCA se solucionan? Muy probablemente si sigues utilizando las mismas estrategias que hasta ahora no los soluciones, así que coge boli y papel y anota esos temas en una lista.
2. Identifica tus emociones
- ¿Sientes rabia?
- ¿Sientes que es injusto?
- ¿Sientes que te toman el pelo?
- ¿Sientes que te están insultando?
- ¿Sientes que te están quitando la razón en algo que sabes de primera mano?
3. Toma decisiones sabias…
Cuando las emociones son intensas experimentamos una especie de «rapto emocional». Las emociones nos llevan y luego nos arrepentimos del resultado.
Ahora te invito a la siguiente reflexión:
- ¿Cómo te sientes cuando discutes: mejor o peor?
- ¿Y después de discutir?
- ¿Qué consecuencias negativas se producen después en tu entorno?
- ¿Solucionas algo?
4. Aprende a posponer
- Vuélvete un experto en una retirada a tiempo. Una retirada a tiempo no significa enterrar los problemas para nunca volver a ellos. Eso es totalmente desaconsejable. Una retirada a tiempo significa ganar tiempo para:
- Pensar con claridad
- Serenarte
- Tomar perspectiva
- Pensar en soluciones
- ¿Cómo lo vas a hacer?
- Volvamos al ejemplo de la bola de nieve… Para parar el enfado a tiempo es vital que sepas responder a estas preguntas: ¿Sabrías reconocer cuándo estás perdiendo los nervios? Quizá aceleras tu respiración, aprietas los puños o sientes un nudo en el estómago. Quizá sientas un calor de ira que te sube por el rostro. Ese el momento ADECUADO para posponer el tema. Di algo como: «Este tema me está alterando, ¿qué te parece si hablamos de esto cuando esté más calmad@?»
- Si no conoces el momento en el que perderás el control, anota qué sientes antes de estallar varios días… verás como aparece un patrón personal. Esto te ayudará a ser consciente y reconocerlo a tiempo.
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Ángela Muñoz Tortajada
Psicóloga con Máster en Clínica CV- 12536
Consulta: Presencial y Online
Telf: 662236366